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viernes, 11 de diciembre de 2020

HOMILIA DEL PRESBITERO ENRIQUE VEGA GARIBO EN EL JUBILEO DE ORO DE LA PARROQUIA

 


HOMILIA EN LA CONCELEBRACION EUCARISTICA

CON MOTIVO DEL JUBILEO DE ORO DE LA PARROQUIA

POR EL 50 ANIVERSARIO DE SU FUNDACION.

PBRO. ENRIQUE VEGA GARIBO

PARROCO DE SAN JUAN BAUTISTA, TENEXPA, GRO.

VOCACION DE ESTA COMUNIDAD.

ACAPULCO, GRO. 8 DE DICIEMBRE DE 2020.

PARROQUIA DE LA INMACULADA CONCEPCION

COLONIA MORELOS, ACAPULCO, GRO.

 

         Queridos hermanos y hermanas:

 


         Hoy celebramos con inmensa alegría la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, porque es nuestra Santa Patrona, y porque es nuestra Madre la que en medio de las dificultades de al vida, nos ha mostrado su amor y su maternal intercesión.

 

         Pero también nos alegramos de una manera muy especial, porque celebramos 50 años de la Fundación de nuestra Parroquia.

 

         La Palabra de Dios nos ayuda a bendecir y agradecer a Dios por tantas bendiciones recibidas: “Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bienes espirituales y celestiales”.

 

         Al celebrar la Inmaculada Concepción de María, celebramos el inmenso amor de Dios, que ha querido abrir la puerta de la Salvación al hombre, por medio de su creatura más acabada y perfecta, a la que se quiso despojar de toda mancha de pecado, para ser el vaso de gracia donde depositara al Salvador del mundo.

 

         Por eso, hoy la Iglesia, en todo el mundo, celebra con especial amor y devoción a la Santísima Virgen María, que unida con un lazo indisoluble a su amadísimo Hijo, se convierte en la imagen más purísima de lo que ella misma, toda entera, ansía y espera ser (cfr. SC 103).

 

         Las palabras del Evangelio que hemos escuchado nos lo confirman cuando el Ángel dice a María: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”.

 

         María ha encontrado gracia ante el Señor, y ha sido destinada para ser la Madre de Dios, por ser la humilde Sierva que escuchó la Palabra de Dios y la llevó en el corazón y en su vientre.

 

         Es María nuestro modelo de perseverancia en la esperanza y en la plegaria, convirtiéndose en signo de consuelo para nuestro pueblo.

 

         En este tiempo de contingencia sanitaria que vivimos, le encomendamos a ella, a todas las personas que sufren, víctimas del Covid 19, a todo el personal de salud y a quienes lloran la muerte de sus seres queridos.

 

         Siga siendo María para nosotros Estrella de la mañana, salud de los enfermos, refugio de los pecadores.

 

         Hoy nos alegramos también porque hace 50 años fue fundada esta hermosa parroquia.


 

         Anoche, precisamente, me contaba mi abuelita Petra de 90 años, que antes de ser parroquia, el Padre Rodolfo García Díaz, supo ganarse el cariño de la gente y poner las bases para la fundación de esta parroquia, llegando (posteriormente), como primer párroco monseñor Julio Hernández Portillo, quien edificó el primer templo y enseñó a todos a guardar sumo respeto a la Eucaristía. Cuentan, que cuando celebraba la Misa y se escuchaba alguna música de radio a todo volumen, paraba la Misa y les mandaba callar, Hasta que volvía el silencio proseguía la celebración.

 

         Después llegó el Padre Arturo Nava, que con su alegría y carisma, formó los grupos de oración de los que brotaron los coros para nuestra parroquia. Entre muchas otras cosas.

 

         Luego vino el padre Lluvias que, aunque muchas anécdotas hay de él, fue quien con su palabra certera, nos condujo por el camino de la fe y nos daba la pauta para hacer vida lo que aquí celebrábamos, con su famosa frase: “dos cositas”, que tanto nos enseñaba.

 

         Cómo olvidar al Padre Manuelito o Padre Padillita, que aunque con poco tiempo, dejó en nuestro corazón tantos gratos recuerdos.

 

         El Padre Ángel Cuevas, a quien le debemos la majestuosidad de este templo, fue quien me recomendó para poder entrar al Seminario y me ayudó durante los inicios de mi formación sacerdotal. Él construyó no sólo materialmente un templo, sino que consolidó lo grupos y movimientos existentes y afianzo el equipo de liturgia con sus monitores, lectores, salmistas, y se preocupó mucho de la formación de los agentes.

 

         Con el padre Rafael Valencia tuvimos en nuestra parroquia al Vicario General de la diócesis, que aunque nos llenaba de orgullo, también nos implicaba gran compromiso.

 

         Luego vino el padre Ramoncito, a quien tanto quiero… Con la belleza y solemnidad de la liturgia sabía conducirnos a Dios, pero también con sus regaños de padre, nos conducía por el camino del bien.

 

         Hoy, tenemos la dicha de contar con el padre Juan Carlos Flores Rivas, canciller “emérito” e historiador de nuestra arquidiócesis que, aunque apenas inicia su ministerio, nos ha demostrado ya, que quiere levantar nuestra parroquia y llenarla de esplendor como sólo él sabe hacerlo.

 


         En verdad que Dios nos ha bendecido. Junto a cada párroco que ha peregrinado con nosotros, siempre hubo grandes personas que les ayudaron a lograr lo que ahora podemos disfrutar (Profe Bertín), y con él muchos otros.

 

         Hemos de sentirnos orgullosos porque hemos sido una parroquia que ha compartido su fe, aquí estuvieron de pastoral los ahora padres: Félix Hernández, Víctor Santana, Omar Infante, Valentín Ruiz, Carlos Molina, Ulises Gallardo, el padre Cornelio de Tlapa, entre otros…

 

         Dios conoce cada nombre, y a todos nos recibe aquí en su casa, y esperamos un día nos reciba a todos en el cielo.

 

         Te damos gracias, Señor, por todas las personas que a lo largo de estos 50 años han hecho posible nuestra parroquia.

 

         Bendito seas Señor.

 

         Gracias por todos los que han encontrado aquí en los sacramentos un camino de fe y por los que aquí mismo han hallado consuelo y fortaleza.

 

         Pbro. Enrique Vega Garibo.

 


FINAL


HOY CELEBRAMOS CON ALEGRIA

A LA INMACULADA CONCEPCION,

A NUESTRA CONCHITA QUERIDA

QUE DESDE HACE 50 AÑOS

A TODOS NOS HA CUBIERTO

CON SU MATERNAL INTERCESION

Y NOS HA CONDUCIDO HACIA SU HIJO,

JESUCRISTO, NUESTRO SEÑOR.

 

CON GOZO, TODOS HEMOS VENIDO

TRAYENDO EN LA MANO EL CORAZON

PARA OFRENDARLO A NUESTRA MADRE

EN SU INMACULADA CONCEPCION-

 

TODA PURA, TODA LIMPIA Y SIN MANCHA

TE HA FORMADO EL CREADOR

PARA SER VASO SAGRADO

Y DEPOSITAR EN TI AL SALVADOR.

 

AGRACIADA Y ESPLENDOROSA

HOY TE CANTA TODA LA CREACIÓN

POR SER LA LLENA DE GRACIA

LA QUE NOS TRAJO LA SALVACION.

 

EN SUS INICIOS EL HOMBRE

SEDUCIDO POR UNA VOZ,

REPRESENTADA EN LA SERPIENTE

AL ECADO NOS LLEVO.

 

AL COMER EL FRUTO PROHIBIDO

VULNERABLE SE ENCONTRO

PERO FUISTE TU, ESPERANZA

AL DECIR EL “SÍ” EN LA ANUNCIACIÓN.

 


TU DOCILIDAD AL PADRE

MUCHO TE MERECIO.

TE HIZO LLENA DE GRACIA

Y EL ESPIRITU TE DESPOSO.

 

ERES MADRE DE CRISTO

Y ASÍ, ERES MADRE DE DIOS,

Y CORONADA EN EL CIELO,

HOY GOZAMOS TU PROTECCION.

 

HACE 50 AÑOS

ESTE PUEBLO TE AGRADÓ

Y VINISTE A MORAR CON NOSOTROS

Y UN TEMPLO TE EDIFICO.

 

HOMBRE, MUJERES Y NIÑOS

PUSIERON CON GRAN TESON

PIEDRA, CEMENTO Y MEZCLA

UNIDOS EN EL AMOR.

 

CADA PADRE Y CADA LAICO

A QUIENES RECORDAMOS HOY

QUEREMOS SE HAGAN OFRENDA

PARA ALABAR AL SEÑOR.

 

CON EL CORAZÓN ENCHIDO

VENIMOS HOY, CON FERVOR

A DECIRTE: “GRACIAS, MADRE,

POR SER AQUÍ, EN LA MORELOS,

UN FARO DE SALVACION”.

 

PBRO. ENRIQUE VEGA GARIBO.

 


jueves, 10 de diciembre de 2020

EL PADRE HERMANN MORIN, OBLATO DE MARIA INMACULADA, MOMENTO IMPORTANTE DEL REAVIVAMIENTO DE LA VIDA ECLESIAL

 

LA PRESENCIA Y ACCION DEL TAN CELEBRADO COMO ESTIMADO PADRE HERMANN MORIN, MISIONERO OBLATO DE MARIA INMACULADA, FUE PARA ACAPULCO UNA BOCANADA DE AIRE FRESCO, Y ESE REAVIVAMIENTO LLEGÓ HASTA LA COLONIA MORELOS, DONDE EL PADRE HERMANN SE SENTIA COMO EN CASA.
EN SU LIBRO DE MEMORIAS: LA MIRA, ¡MIRALA! pp. 119-120. HACE REFERENCIA A LA COLONIA MORELOS: "...en los jóvenes no prevalece la ley sobre la amistad... Eran jóvenes inteligentes de recia personalidad y libres, y por ende inconformes... Mientras tanto, monseñor Rafael Bello, tuvo la bondad de recordarme el porqué de las pruebas en la vida cristiana y sacerdotal. citó y escribió en latín en un sobrecito que aún conservo todavía el texto de Pablo: Nam virtus in infirmitate . La fortaleza se manifiesta en la debilidad (2 Cor 12. 9)... 

Y transcribiendo una carta de un joven de la colonia Morelos dice: "Mis hijos fieles no eran mezquinos con su apoyo. Muchos me lo manifestaban en términos parecidos a la carta que me mandó un joven con motivo de mi cumpleaños: 'hoy, 24 e noviembre, me quede por reafirmarle: siga su camino y no mire atrás, que la fuente de agua viva sólo se encuentra en el camino de la verdad, de la vida, de la lucha y sacrificio. Tenga por seguro que cada vez que enfrente la calumnia será un beso de nuestro Dios, y cada vez que esté por sentirse derrotado recuerde que es nosotros tendrá un puñado de hijos que no lo abandonará. La comunidad de la Morelos le desea que cada día sea para usted un día de paraíso con el Señor. Dios con nosotros, ¿Quién contra nosotros?"

    MOMENTO DE UN GRAN GOZO! 23 DE DICIEMBRE DE 1978.: LA PRIMERA MISA DE JUVENTUD EN LA MORELOS.

 

A principio de diciembre hubo en la Casa Diocesana un encuentro de responsables laicos y clericales de los movimientos de apostolado de la diócesis. En las reflexiones decían que era imposible de acercar a los jóvenes a la Iglesia. El padre Julio, párroco de la Morelos, abundó en este sentido y más aún dijo: "Los jóvenes no se paran en mi templo y tienen repugnancia hacia el clero".

Yo retorné: "Eso no es cierto, padre Julio..." y me preparaba para rebatirle, pero se adelantó y me desafió: "Ven a ayudarme si piensas que se puede hacer algo". Temiendo que me iba a limitar demasiado, dije: "Voy el próximo domingo si me prometes de no ponerme traba alguna". Dijo: "Acepto".

El 24 de Diciembre a las 7:00 p.m. se inauguraba la Misa de Juventud en la Inmaculada Concepción. No se había hecho propaganda especial, pero en la Misa avisamos que en adelante tendríamos una misa participada para jóvenes como en Catedral.

El segundo domingo se llenó el templo de jóvenes. El padre Julio tenía un colosal confesionario en el presbiterio y casi nunca lo abandonaba. Y a pesar de tanta fidelidad y tanto cansancio, el confesionario no atraía a la juventud. De la ventanilla de su confesionario miraba llegar a los jóvenes y no lo creía, estupefacto y feliz. Luego se asomaba por la puerta del confesionario y después parado tratando de reconocer a la gente. Pero no los reconocía, nunca habían entrado al templo: eran los hijos rebeldes de la familia Pinzón con su mamá Blanca y docenas y docenas de otros.

Leal, padre Julio cumplió su promesa y no trató de estorbar, todo lo contrario contaba a todos lo sucedido que, a su modo de ver, era lo más hermoso de su ministerio pastoral. Después autorizó una misión diaria de dos semanas. Los jóvenes del Carmen colaboraron mucho.

Cuando yo llegaba, a cualquier momento y sin aviso previo, el padre Julio me decía: "Padre Hermann, celebra y predica. Tu presencia ayuda a la perseverancia de los muchachos". El padre Julio evolucionó a tal punto que cedió y se dejaba tomar de la mano por unas muchachas durante el canto rítmico del Padre Nuestro.

Así que la Misa sacrílega se veía admitida en otro templo. Ya contábamos hasta siete parroquias que la tenían.

Quiero subrayar la actitud abierta y desinteresada del padre Julio.

El comprendió que no venía yo a substituirlo sino a darle una mano fraterna, y sabía que sus jóvenes al venir a tomar un curso de iniciación o de crecimiento en Las Cuevas, regresaban a su parroquia ya preparados y más decididos para entregarse a la Evangelización. En eso vemos la diferencia entre una actitud fraterna y una fanática.

    (Cfr. La Mira, ¡Mírala! pp. 133-134).


YA CASI PARA FINALIZAR SUS MEMORIAS, EN LAS PP. 240-241, EL PADRE HERMANN TITULA UN PUNTO: VIVAN LOS PARROCOS SIN PREJUICIOS ¡QUE VIVAN!. Y NOS TRANSMITE UNOS GRATOS RECUERDOS DE UN INSIGNE PARROCO DE LA COLONIA MORELOS.

“En la diócesis de Acapulco son muchos los párrocos que buscan el apoyo de nuestros equipos misioneros. Pero no podemos responder a todas las invitaciones. Yo pensaba nombrar a todos estos párrocos que simpatizan con nuestro Centro, pero sería un poco largo y tomaríamos el riesgo de olvidar muchos nombres.

Pero sí, lo que he decidido es citar el ejemplo de un párroco que tipificaría las disposiciones de todos aquellos que se han purgado de toda la envidia y autosuficiencia, y saben reconocer y apreciar las cualidades de un hermano sacerdote.

Yo pienso que durante mis primeros años en Acapulco, el padre José Lluvias, párroco de Tecpan en aquél entonces, no congeniaba mucho conmigo. Y yo casi no lo conocía.

Al conocer su nombramiento como párroco de la Morelos, yo deseaba que tuviera la misma apertura que el padre Julio que siempre agradecía mi colaboración sin poner nunca trabas. Pienso que un ángel del Señor, comentó a menudo y favorablemente mi aportación desinteresada e incondicional a la parroquia durante más de 10 años. También de su parte, creo que el padre Lluvias, prudente y paciente, esperó ver antes de juzgar y poso a poso se fue formando un criterio personal y objetivo. A partir de ese momento, ningún chisme pudo hacerlo cambiar. Me recibe cordialmente y de buen humor, como a un hermano y aún más como un amigo.

Los que más me acompañan a la Morelos se quedan asombrados al escuchar las palabras chispeantes de bienvenida del padre Lluvias. La primera vez dijo: "En la Iglesia hay una gran variedad de dones y debemos reconocerlos y aceptarlos. Yo personalmente reconozco que el Padre Hermann tiene un magnífico don de animación con la juventud y lo felicito”

Durante un seminario de iniciación carismático que nos permitió dar en el salón parroquial, el Padre Lluvias dijo al verme dar y recibir abrazos a los jóvenes: “Envidio tu jovialidad y este carácter que te conserva joven. Te veo como un trapecista, caminando sobre la cuerda floja sin caer a la izquierda o a la derecha y la barra que te permite conservar el equilibrio es la Virgen Inmaculada”.

La última palabra que cito es una perla. Durante una cena en suparroquia, yo estaba a la izquierda del Sr. Obispo. Dijo el padre Lluvias: “Un amigo es un tesoro. Yo saludo esta noche al padre Hermann que es un tesoro para mí por ser mi amigo". Mons. Bello aprobaba con la cabeza y riéndose como si dijera: “Toma eso cuando pasa, no siempre son flores las que te hemos echado”...



     Padre Hermann:


     “Envidio tu jovialidad

     y este carácter que te conserva joven.

     Te veo como un trapecista,

     caminando sobre la cuerda floja

     sin caer a la izquierda o a la derecha

     y la barra que te permite conservar el equilibrio

     es la Virgen Inmaculada”.
    

                                                                Padre José Lluvias Castro,                                                                     en la Parroquia de la                                                                                 colonia Morelos.

DIVERSOS MOMENTOS DE LA VIDA ECLESIAL DURANTE ESTOS CINCUENTA AÑOS EN LA COLONIA MORELOS













































































 

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